
Mi último viaje fue en Semana Santa, una escapada de dos días con seis amigos a la capital europea, Bruselas, en el vuelo inaugural Vigo-Bruselas. Conscientes de que no teníamos mucho tiempo planeamos perfectamente la ruta. Nada más llegar ubicamos el hostal, dejamos el equipaje… nos tomamos la primera cerveza y fuimos caminando por la Grand Place y alrededores ya al anochecer…Bruselas es muy pequeña y paseando nos recorrimos gran parte de la ciudad, el ayuntamiento, la catedral de San Miguel, la Bolsa, la mítica fuente del niño meando “El Menneken Pis” y para broma de la ciudad también la niña meando… y el “Delirium Café” de los pubs más famosos por tener el mayor número de cervezas del mundo. Al día siguiente visitamos museos, y las partes más apartadas del centro, esta vez usando el metro, el Palacio Real, el Atomium, el Parlamento Europeo, un montón de chocolaterías y otra vez las cervecerías nocturnas. Y la mañana siguiente era ya nuestro último día así que la dedicamos para visitar el Barrio Sablon y hacer algunas compras. Realmente dos días es un poco justo pero tiempo suficiente para conocer la adoquinada capital europea de la que me queda el sabor de su cerveza y su chocolate también de los gofres y los kebabs que dan nombre a una calle
Marta
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