sábado

Barcelona - 2001


"Recuerdo el viaje que hice por primera vez a Barcelona, el trayecto fue pesado, agradable, pero demasiado largo para la poca paciencia de la que suelo presumir. Cuando llegué a esa ciudad, creí estar pisando otro mundo, la obsesión por el orden que me caracteriza hizo que me asombrara de su espectacular callejero, pero no duró mucho mi observación, tenía especiales ganas de ver la Obra. Cogimos el primer taxi que vimos, mi madre dijo, "por favor, llévenos a La Sagrada Familia". No puedo redactar lo que sentí en el momento que me bajé del taxi, y vi esa increíble mole de piedra con todos sus recovecos, detalles... para mis 13 años eran demasiadas emociones que asimilar en ese instante.
Me llevo de Barcelona, y en especial, de Gaudí, una gratificante experiencia, que sin duda, me marcó, para bien o para mal, en mi delirio por el arte."

Cynthia

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